IDEA, IDEOLOGÍA, IDEALISMO, CONCEPTO Y REALIDAD
(Primera Parte)
Por Ignacio Aguilar C
08 / 02 / 2010.-
En nuestra comunicación oral y escrita con los demás empleamos palabras, conceptos y juicios sin reparar en su significado. Algunas de ellas tienen raíces o prefijos parecidos y, por tanto, significados cercanos: Idea, Idealismo, Ideología. Otras palabras como Yo, Conciencia, Pensamiento, Autoconciencia, Razón, también están entrelazadas con las tres primeras.
Generalmente decimos: tengo una idea, se me ocurre una idea. ¡No tienes idea de lo que dices, o de lo que hablas!
-¿Entendiste lo que dijo? -¡Ni idea!
-¡Yo si tengo mi ideología bien firme! He escuchado decir a algunas gentes que se auto catalogan de izquierda.
¿Qué es, por lo tanto, una idea? ¿Y qué es una ideología? ¿Qué es un concepto? ¿Cuál es la relación del concepto con la realidad, con la objetividad? ¿Con la verdad?
1.- Idea, del griego (idéa), en su sentido original griego significa imagen.
Este término ha sido usado con dos significados fundamentales diferentes, a saber: 1).- Como la especie única intuible en una multiplicidad de objetos (Es decir, la idea aparece sólo como una intuición); 2).- Como cualquier objeto del pensamiento humano, o sea como representación en general. En su primer significado, la palabra fue utilizada por Platón, Aristóteles, los escolásticos, Kant, etcétera. En su segundo significado fue empleada por Descartes, los empiristas y buena parte de los filósofos modernos; y así es comúnmente aceptada en las lenguas modernas.
Nosotros, por nuestra parte, decimos que tener ideas, o tener una idea, es tener un pensamiento acerca de algo, pero todavía impreciso, nebuloso; es decir, nos referimos a un tema, a un objeto, sin tener precisado su significado, por ello se dice, tengo una idea vaga de lo que significa tal o cual palabra, tal o cual concepto.
2. Concepto.
Es decir, el sujeto genera pensamientos acerca del mundo que lo rodea. Pero esos pensamientos los expresa en palabras, las palabras a su vez, designan a cada cosa con un nombre especial, para no confundirlas.
Así, a cada palabra especial que el hombre utiliza para diferenciar una cosa de otra, se le denomina concepto. Por consiguiente, cuando el hombre tiene claras sus ideas, es decir, puede nombrar la esencia de un objeto en particular, la idea se transforma en concepto. Pero ese concepto proviene de la realidad del objeto o del fenómeno analizado.
Es decir, para llegar a la verdad, se parte de un primer momento, de lo que era una idea vaga o imprecisa todavía de la cosa o el objeto en cuestión. A partir de allí, el pensamiento realiza un viaje o un proceso de ese primer momento impreciso, que culmina en un segundo monto de llegada. Por ello, nos dice Hegel: la idea es el punto medio entre el pensamiento o la subjetividad del sujeto y la realidad del objeto o del fenómeno.
Cuando el objeto es conocido en sus cualidades o determinaciones, o en sus esencialidades es cuando tenemos la idea absoluta, o la verdad absoluta. La idea de algo o de una cosa o de un acontecimiento, que en el principio del pensar aparece de manera imprecisa y general, se completa en el proceso del pensamiento en algo determinado o definido con claridad; es decir, en el concepto.
El concepto, pues, es una palabra que se acepta por todos, y por ello tiene carácter o aceptación universal. Esto es, todos la entendemos de igual manera. El concepto por tanto, tiene un contenido que es igual a su esencia.
Esta idea del mundo, este captar los fenómenos del mundo, de la naturaleza, de la sociedad, es un proceso de conocer, que llega al pensamiento a través de las sensaciones y percepciones. Pero sentir y percibir el mundo no es pensar, es apenas el inicio, por lo cual, el hombre se forma una idea de las cosas. Cuando el hombre toma conciencia de la independencia de su pensamiento, de su yo, separado de la realidad, es cuando el hombre toma conciencia, es decir, es autoconciencia. Se ve así mismo y ve lo que le dicta su conciencia.
El hombre, pues, elabora pensamientos, ideas del mundo, conciencia de sí mismo y conciencia de los demás. Esta posibilidad de ser conciente y autoconsciente, le permite crearse una conciencia doble: una conciencia en sí y una conciencia para sí.
3. Ideología.
¿Qué relación tendrán las ideas con la ideología? Ya hemos indicado que la raíz de ideología proviene de Idea y su terminación de logos, tratado. Lo que mas o menos significa estudio o tratado del origen y clasificación de las ideas. Pero como ya hemos dicho que una idea no es algo preciso o definido, tiene más bien un carácter impreciso o nebuloso; la ideología o las ideologías, no pueden ser algo que se pueda considerar como verdadero; sino mas bien como un punto de vista, o una opinión, o formas de pensar, que no tienen un carácter científico o verdadero.
El término fue creado por Destut De Tracy (Ideólgie, 1801) para indicar el análisis de las sensaciones y de las ideas, según el modelo de Condillac. La Ideología fue la corriente filosófica que señaló el tránsito del empirismo iluminista al espiritualismo tradicionalista que floreció en la primera mitad del siglo XIX. Dado que algunos de los ideólogos franceses le fueron hostiles, Napoléon adoptó el término en sentido despectivo, llamando ideólogos a los doctrinarios, o sea personas privadas de sentido político y, en general, sin contacto con la realidad. En ese momento se inicia la historia del significado moderno del término que se aplica no a una especie cualquiera de análisis filosófico, sino a una doctrina más o menos privada de validez objetiva, pero mantenida por los intereses evidentes o escondidos de los que la utilizan.
La noción de Ideología, en este sentido, resulta, en la segunda mitad del siglo XIX, fundamental para el marxismo, pues es de sus mayores instrumentos polémicos contra la cultura denominada burguesa. Marx, en efecto, afirmó la dependencia de las creencias religiosas, filosóficas, políticas, morales, de las relaciones de producción y de trabajo, tal como se constituyen en toda fase de la historia económica.
Ahora bien, por Ideología se entiende, para el caso, al conjunto de esas creencias, en cuanto no tienen otra validez que la de expresar una determinada fase de las relaciones económicas y, por lo tanto, de servir a la defensa de los intereses que prevalecen en cada fase de estas relaciones.. Continuará
Correo de Ignacio Aguilar Cervantes. iachegel@hotmail.com